RUTINA VS MONOTONÍA

LA RUTINA, CONCEPTO CONTRARIO A LA MONOTONÍA

La palabra rutina está desprestigiada en los modelos de  valores modernos de  la sociedad actual porque se tiene la falsa concepción de emparentarla con la monotonía.
La rutina y la disciplina son muy necesarias en el trabajo. Un hábito de ello bien programado nos ayuda a conseguir nuestros objetivos.  Y no tiene nada que ver con la monotonía porque continuamente el deseo constante de progresar nos obliga a abrir nuestra mente para poner en funcionamiento todas nuestras capacidades  para descubrir infinidad de caminos que nos harán progresar. Esto más que monótono es apasionante porque nunca te deja estancarte en los logros sino que la necesidad de mejorar obliga a seguir indagando y buscando. 
La monotonía, al contrario,  tiene mucho que ver con la tendencia natural del ser humano a hibernar, es decir, nuestra resistencia al cambio incluso  cuando sabemos  que el camino es equivocado. Nos cuesta un montón cambiar la forma de pensar y esto influye en  todos los ámbitos de nuestra  vida personal.  Cuando conseguimos una forma de vida, de trabajo, etc, que nos es más o menos cómodo porque hemos alcanzado una cierta estabilidad tendemos a apalancarnos y a dejar de lado otras posibilidades de cambio porque suponen un trabajo extra que no estamos dispuestos a realizar. Esta actitud suele nublar la mente de quien la toma y es incapaz de ver más allá de su propio coto que ha construido y empeñado en defender. Otra  consecuencia de esta actitud es la cerrazón mental que nos impide escuchar lo que se nos puede llegar a ofrecer para salir de nuestro “yo” personal porque al fin y al cabo, “nadie me puede enseñar nada porque todo lo hago perfecto”. Esto es útil si uno es el único habitante de una isla, pero vivimos en sociedad y no nos podemos aferrar solo a una forma de pensar que en un momento dado de nuestra vida y solo para ese momento  nos fue bien.
Aferrarnos a la monotonía también diluye nuestra capacidad de autocrítica y ni si quiera somos capaces de  buscar ayuda externa porque sencillamente ya lo sabemos todo. ¿y cuál es el resultado? : los errores que cometemos diariamente cada vez nos salen más perfectos.

Vivimos en una sociedad de mucha rapidez y muy ruidosa que muchas veces nos dificulta la posibilidad de escuchar nuestro interior que es en definitiva el termómetro de nuestra vida, el que nos hace ver y darnos cuenta de los errores que cometemos. Pero esto no sirve de excusa para no buscar momentos de reflexión y encontrarnos a nosotros mismos por mucho ruido que haya alrededor.  



José Marco
Director Artístico
Asociación Aragonesa Musical "Camerata Contrapunto"



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